martes, 14 de abril de 2015

“La otra cara de la moneda. Un mal uso de las tecnologías”

El bullying es un tema que lamentablemente se encuentra muy a la orden del día en nuestra sociedad. Es muy frecuente encontrar en nuestras escuelas casos de acoso, entendido éste como el maltrato verbal o modal que recibe un niño por parte de otro u otros de manera continuada y deliberada. El acosador o acosadores tiene/n la finalidad de someter a la víctima, ridiculizarla, intimidarle u obtener algo mediante algún tipo de chantaje y esto vulnera en gran medida la dignidad y los derechos fundamentales del niño.

Con la aparición y apogeo de las nuevas tecnologías se ha incrementado en cierto modo el acoso escolar a través de las redes y es muy frecuente hallar algún tipo de acoso hacia un individuo. Un ejemplo de ello sería el caso de una niña tinerfeña que sufría ciberbullying por parte de un estudiante que, a través de una red social, creó una cuenta con la única finalidad de acosar y agredir verbalmente a la víctima, así se presentaba literalmente en la red social:

“Hola, soy un pive del IES Realejos y esta cuenta es única y exclusivamente para meternos con María Hernández, y demostrarles a la mierda foca esa”

Afortunadamente esta cuenta fue eliminada gracias a múltiples personas que denunciaron el caso ante las autoridades. Sin embargo, desde mi punto de vista considero que a pesar de las múltiples ventajas de las tecnologías, metafóricamente hablando, esta es la otra cara de la moneda.

En esta línea la escuela y las propias familias tienen la responsabilidad de unirse para educar a los niños en base a una serie de valores fundamentales, valores que combatan tanto el bullying como el ciberbullying. Por este motivo, los docentes no solo han de contar con una formación lo suficientemente adecuada para enseñar a los jóvenes a hacer un buen uso de la Web 2.0., sino que además, deben proceder con la transmisión de los valores esenciales anteriormente mencionados.

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